jueves, 21 de enero de 2010

Envidia "sana"

Un pequeño anuncio como ejemplo sencillo de la envidia "sana"....

El desear tener algo que otro posee no es malo, ayuda a superarte y conseguir lo que anhelas. Sin embargo, cuando el bien ajeno te produce malestar, este sentimiento puede llegar a ser destructivo. ¿Existe la envidia sana?
La envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás.
Se mezclan emociones contradictorias, como por ejemplo, el deseo de tener lo que el otro posee, la admiración por lo que otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo o la indignación por no entender a qué se deben esas diferencias. En ocasiones sientes envidia de alguien porque admiras sus virtudes, su suerte o lo bien que sabe desenvolverse en la vida. Desearías ser igual en algún aspecto y lo tomas como modelo para ir superándote.
La persona envidiada se convierte en un modelo a seguir y actúa como motor para motivarte y luchar por conseguir tus objetivos. Sin embargo, cuando el bien ajeno te produce malestar difícil de controlar, la envidia puede llegar a ser destructiva, cargada de rencores y hostilidades hacia personas que no te han hecho nada. Esto hace que no des importancia a lo que tienes y que hasta ese instante te llenaba.
Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento social, el estatus ocupacional, el dinero, el poder y las posesiones materiales.
Se pueden distinguir claramente dos tipos de envidia:
-La sana, que es el deseo doloroso que experimentas al ver que alguien posee algo que quieres, pero con admiración y respeto, anhelando ese bien para ti pero sin desearle mal alguno. Este sentimiento no es malo, es absolutamente normal y la parte positiva es que puede servirte de impulso para superarte y conseguir lo que deseas. Puedes extraer algo positivo de la comparación con los demás. La palabra clave sería aprendizaje. La envidia es adaptativa cuando este sentimiento te induce a una acción o a un intento de mejorar, pero si permaneces pasivo ante la aparición de esta emoción, te destruye y anula la posibilidad de ser feliz con lo que posees.
-La descontrolada y dañina, que te lleva a actuar de mala fe, impulsada por el deseo de destruir con difamaciones y chismes sin fundamento la buena fama de quien te recuerda aquello de lo que careces. Demasiadas veces te comparas con los demás y envidias lo que ellos disfrutan, sin tener en cuenta que todos deseamos lo mismo y que has de medir tus logros de acuerdo a tus posibilidades y esfuerzos, tratando de luchar por conseguir lo que anhelas sin compararte con los demás, sobre todo valorando lo que tienes. Cuando la envidia es desadaptativa, estropea y en ocasiones anula completamente la capacidad para disfrutar de lo que eres o tienes. Te centras tanto en los demás que te olvidas de ti mismo. Esto provoca un ataque directo a tu autoestima y te conduce a la infelicidad. Detrás de cualquier problema de envidia se esconde un complejo de inferioridad; los afectados colocan al objeto de sus envidias en una posición de superioridad, a una distancia inalcanzable, lo que les mantiene dependientes de la persona con quien compiten y les hace sufrir de impotencia, desánimo, rabia e ira.

Anónimo

Hoy he tenido "un minuto de envidia sana", para nada dolorosa y simplemente ha sido porque alguién cercano en mi trabajo, ha conseguido "un sueño" que da la casualidad que en este momento yo también estoy intentando conseguir, pero con un poco de suerte, yo tengo la esperanza de que también lo conseguiré....
Lo que no se yo, es si a mi jefe le va a gustar, pero aunque el trabajo es importante,  mi vida personal  lo es infinitamente más...

Yo misma

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